Esa pregunta acaba de venir a mi mente, ¿realmente lo vale? ¿Realmente la gente me voltea a ver cuando lo hago? ¿Realmente les gusta? ¿Me ven con asco? No lo sé. Sé por qué lo hago, por atención, pues siendo tan gorda y fea como yo, es la única forma que aprendí que podrían verme. Así fue desde siempre; no podía ni puedo competir con las niñas delgadas, con las bonitas o con una combinación de ambas; simplemente no puedo hacerlo. Pero ahora que me he estado viendo al espejo, una duda entra en mí: ¿realmente genera satisfacción mi cuerpo?